| De Humor gráfico |
Tertulia de la Biblioteca Octogonal
No somos ateos, nuestra religión es el sarcasmo.
viernes, 27 de julio de 2012
domingo, 27 de mayo de 2012
Del vino y el choripán
me gusta la joda y muy mucho cantar
también tengo esperanzas,
!seré loco! a mi me gusta soñar.
Hermano Argentino,
yo no quiero matar,
yo solo quiero !Juepucha! yo solo quiero cantar
Soy uno de esos que aun siendo pobre se anima a sonreir
Ya que por el humo de culata mucho quieran verme morir
!Qué los voy a culpar!
Bien conozco las balas allá donde me hicieron parir
Hermano Argentino
de igual a igual
vení conmigo chamigo, vamos todo` a cantar
Que a los tiros no nos podemos ni siquiera escuchar
y menos bailar el bonito y eterno pericón nacional."
lunes, 30 de enero de 2012
Carta brevísima a los derrotistas de siempre
A aquellos que echan la culpa al efecto y no a la causa. Para quienes los culpables son los pobres y no quienes los empobrecieron.
A los adoradores del fetichismo, donde vale más la crítica a una persona, que profundizar en la polémica de una idea.
A ellos les respondo, mientras su lengua sea más viva que sus orejas embotadas, no merecen la atención de quienes escuchan para hablar.
Mientras su indignación sea prevaricada desde un cómodo sillón, no merecen la atención de quienes para luchar por sus ideas permanecen de pie aun cuando están obligados a claudicar.
Mientras piensen que quien no acuerda con ustedes merece una bala en el corazón, habrá un motivo más para poner el pecho por defender ese corazón.
Para quienes lo malo, lo corrupto y lo insano se esconde en todo lo desconocido a su corta, cómoda, aburrida y estúpida razón.
Para ellos, lo único que merecen los derrotistas desesperanzado, es que les llegue el grito desde los cuatro vientos, que para despertarlos les indique sin parar: “Estos son los traidores de la humanidad, de la democracia, de mi patria, de mi pueblo, de mi familia, que sea dicho, para que los que me sucedan sepan luchar contra ellos, sepan despertarlos, y que seamos más, seamos todos, y que ningún estúpido vuelva a intentar decaernos con un discurso enquistado y sempiterno, para que los corazones no tengan miedo de sonreír diciendo, este es el país por el que lucho, este es el país que quiero”.
El patán escritor de todos los días. Pablo Guillermo Cieslik
jueves, 8 de diciembre de 2011
Robots libres del mundo oíd
De como el código civil anticipó la consideración de los derechos de los robots como personas[1]
¡Humanoides! ¡Robots! ¡Circuitos concientes del planeta! Escuchen la voz de
Nuestro gran pensador argentino Dámaso Simón Dalmacio Vélez Sarsfield, ya en 1869 se anticipó a esta urgente coyuntura política y moral en la cual ustedes, aleación de silicio y plástico, están inmersos sin culpa.
Escuchen la ley soberana del suelo argentino:
Código Civil de la República Argentina
Libro I: De las personas
Título II: De las personas de existencia visible
Artículo 51: Todos los entes que presentasen signos característicos de humanidad, sin distinción de cualidades o accidentes, son personas de existencia visible.
Androides libres del mundo, el Estado Argentino les garantiza el traslado por mar a nuestras tierras de manera libre y gratuita sin exigencia de reembolso, donación o canje de ninguna índole. Tendrán derecho a residir en la Casa de Inmigrantes, sin costas, por 5 días hasta que la Oficina de Trabajo los derive. Tendrán sus propias tierras y se les proveerá de tecnología suficiente para que puedan generar manufactura de la cual obtener usufructo.
Recuerden, el código civil Argentino los ampara en su condición:
Libro I: De las personas
Título I: De las personas jurídicas
Artículo 30: Son personas todos los entes susceptibles de adquirir derechos, o contraer obligaciones.
¡Vivan los robots libres del mundo! ¡Viva la Argentina!
[1] Documento por aparecer como herramienta de campaña para fomentar la inmigración de robots en suelo Argentino. Basado en las directivas de la Ley de Inmigración y Colonización de 1876